Bye bye, Bo Jack Horseman | News mx
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4 febrero, 2020

Bye bye, Bo Jack Horseman

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Hoy quiero darme espacio para hablar de una serie de Netflix que en estos momentos, ha cerrado su ciclo, una que ha mostrado una sensibilidad enorme respecto a los vacíos existenciales que a muchos nos ha alcanzado en algún momento de nuestras vidas, además de darse el espacio también, para mostrar las formas tan estúpidas en las que se intenta rellenar tales vacíos. Claro, no es otra obra mas que Bo Jack Horseman.

Recapitulando someramente, la serie gira en torno a Bo jack, un caballo que está atascado en sus problemas del pasado, incapaz de reconciliarse con el paso del tiempo, el ir y venir del éxito, una familia que muta con frecuencia y le da alcance en los momentos en los que se siente más vulnerable, además de un cúmulo de amigos que no estarán exentos de padecer la existencia misma.

Lo interesante de la serie, es que al ser una animación, a muchos los agarró con la guardia baja, pensando que todo estaría cubierto exclusivamente de una capa de comedia que dejaría una crítica a la vida muy diluida. GRAN ERROR. Desde la primera temporada, pronto se supo que el dolor de una vida extraviada, sería abordada sin ningún rodeo. Sin importar si habría que mencionarse cualquier clase de vicio o dolor, los personajes se prepararon para tocar fondo de todas formas imaginables.

No hay que olvidar el humor, siempre presente, sea de mano de Todd y su existencia aparentemente trivial, o también vía Mr. Peanutbutter, quien dejó ver en muchas ocasiones una comprensión y consciencia que hasta Bo Jack admitió envidiar. Los funestos episodios 11, siempre listos para dejarnos con el desánimo al máximo, listos para enfrentar los dolorosos finales de temporada.

Tengo que ser franco, yo no había llorado frente a una pantalla. Lo más cercano a eso, fue cuando contando con poco más de 10 años, vi la muerte de mufasa.

No podía creer que un personaje tan completo y genial, encontrara una muerte tan temprana (hola, Juego de Tronos). Fue gracias al capitulo que por definición de Bo Jack, es un ejercicio insoportable de televisión: el monólogo del mítico capitulo llamado Free Churro. No lo podía creer, sentado frente mi lap top, comiendo un huevo revuelto empapado en salsa Valentina: ver a Bo Jack tratando de comprender torpemente el por qué de su horrible relación con sus padres, me hizo percatarme también, de unos problemas que hasta ese momento, yo no había logrado comprender. Mientras en la cabeza de él, esa horrible relación cobraba sentido, en la mía, también me percataba de muchos porqués familiares. La impresión fue tal, que tuve que pausar el capítulo mientras me daba tiempo para sollozar y masticar mi comida.

Tuve que dejar pasar tiempo para volver a ver ese capítulo, era doloroso mirar de frente una nueva verdad que posada en ese capítulo, se lanzaba sobre mí apenas pasaba cerca. Muchas personas están alabando la temporada final, mientras hacen un recuento de todo el viaje emocional que significó acompañar a los personajes y andanzas nacidas de los diseños de Lisa Hanawalt y de Raphael Bob-Waksberg.

¿Si ya vi la última temporada? No. Se me hace doloroso que Netflix haya decidido terminar mucho antes la serie. El mismo Bob-Waksberg afirmó que aún contaba con material para un par de temporadas más, pero que la decisión había sido tomada. Lo que me da gusto, es que a pesar de todo, la gente está muy contenta (dentro de lo que se puede decir, considerando lo devastador que puede ser el programa) con el final logrado. No me imagino el dolor de los fans de Juego de Tronos tras el horrendo final.

Me daré un poco más de tiempo antes de finalmente, mirar el final del caballo ese de Horsin’ around. Ando algo extraviado también, y no estoy de humor para llorar de nuevo, mientras mastico unos huevos revueltos.

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